| Vida
y rasgos de San Francisco Javier
Su familia
Nació en Navarra, en el castillo de Javier
en 1506, el 7 de abril, asiste en su infancia a la lucha de sus
hermanos por la independencia de Navarra que el Rey Católico
ha anexionado a Castilla. En el bando opuesto milita Ignacio de
Loyola quien cae herido en Pamplona en 1521.
La conversión
Con diecinueve años es enviado a París,
donde estudia letras, filosofía y teología. Le espera
una pingüe canonjía en el obispado de Pamplona.
Pero San Ignacio de Loyola llega a París en
1528 y pasa a residir en el Colegio de Santa Bárbara donde
está Javier. En aquel momento, Javier es un ídolo
universitario, sobresaliente en las carreras deportivas, calificaciones
buenas y cantidad de amigos
En este punto incide Ignacio en la vida de Javier,
azuzando su conciencia:
- Javier, ¿de qué le sirve al hombre
ganar todo el mundo si pierde su alma?.
Compañía incipiente
En 1534 siete compañeros, Fabro ya sacerdote,
Laynez, Salmerón, Bobadilla, Rodríguez, Ignacio y
Javier, hacen voto de pobreza y castidad y de peregrinar a Jerusalén
u ofrecerse al Papa para que les envíe donde puedan ser más
útiles a la Iglesia. Ya en Roma, deciden fundar la Compañía
de Jesús. Votan a Ignacio como primer General de la Orden.
Envío en misión
El Rey de Portugal pide al Papa un par de jesuitas
para la India. Los designados son Rodríguez y Bobadilla,
pero la antevíspera de la partida Bobadilla está en
cama con fiebre.
Ignacio le pide a Javier si está dispuesto
a ir.
El 7 de abril de 1541, el día que cumplía
35 años, partía la nave de Lisboa para Goa.
San Francisco Javier llegó a la India en 1542.
En diez años misionó en diversas regiones de la India
de Sri-Lanka (la isla de Ceilán), Malaka, las islas Molucas,
Japón, para morir a las puertas de China, en la isla de Sanchón,
el tres de diciembre de 1552, a las dos de la madrugada.
En tiempos en que las comunicaciones no eran fáciles
y la navegación tenía un alto riesgo de muerte (de
cada tres misioneros, sólo dos llegaban a su destino), Javier
recorrió miles de kilómetros por los mares asiáticos.
Ardió en el ansia de dar a conocer la Buena Noticia de Jesús.
No son de extrañar títulos como "El oriente
en llamas" de una novela sobre él o "El
divino Impaciente", de Pemán.
La Iglesia lo canonizó en 1622, junto a San
Ignacio de Loyola, Santa
Teresa de Ávila,
San Felipe Neri y San
Isidro Labrador. Más tarde lo proclamó patrón
de las Misiones, a la vez, paradójicamente, con Santa
Teresita de Lisieux, la carmelita que nunca salió de
su convento.
Otras páginas con información
sobre San Francisco Javier:
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